La digestión del artista

El ilustrador se alimenta de influencias, son su principal fuente de supervivencia. Bebe de lo que ve y lo mezcla todo dentro de él. En el principiante es más evidente la copia que en ilustrador con experiencia, quién teniendo ya cierto recorrido, digiere de forma distinta, procesando la influencia y transformándola en inspiración. Los ilustradores que copian producen un arte ilegítimo pero válido y necesario en el aprendizaje, la influencia sin embargo es sutil y el plagio pobre.

Así, los profesionales con recursos aprenden de la copia y maduran con la influencia. El mediocre, no aprende copiando y sobrevive del plagio.

¿Dónde está la diferencia? En el proceso digestivo.


La copia es evidente y necesaria al inicio del aprendizaje, como el niño que aprende copiando las letras. Ayuda al desarrollo del dibujante, de su concepción de la anatomía y el espacio. Copiando toma referencias que le ayudarán en un futuro a formarse.


El plagio, sin embargo, es la escasez de recursos, la vía rápida y fácil de alguien sin medios que trata de no buscar la solución a un problema creativo. Quiere el resultado de cualquier manera, sin deleitarse en la búsqueda de la respuesta a un problema artístico.


La inspiración, al contrario, es la evolución de la copia y la antítesis del plagio. Surge de la imitación, pero se desarrolla dentro del artista hasta transformarlo en su propio mundo expresivo y por ende, en influencia.


¿Y el homenaje? El homenaje copia estructuras compositivas, hace guiños al espectador para jugar con su memoria, pero no "calca" la obra original, si no que la reinterpreta con sus códigos propios. Es decir, puedo usar la composición de "Las Meninas" y sus personajes, pero los reinterpreto con mi estilo. Eso es, a mi parecer, un homenaje.