Pequeña guía para entrevistar a una autorA de cómic

Teniendo en cuenta que el mercado del cómic es un sector muy pequeño y que actualmente los periodistas no tienen tiempo ni de documentarse, muchas veces me he encontrado con entrevistadores que me hacen preguntas incómodas que, con el tiempo, se me han vuelto difíciles de contestar.

La idea de este artículo es hacer una pequeña guía para todos esos periodistas que desean documentarse. Quizás así aprendamos todos un poco y cambien las cosas.

Se de buena tinta que muchas compañeras nos enfrentamos a estas mismas cuestiones de forma bastante habitual, así que elaborar una lista de respuestas razonadas puede ser una gran solución a muchos de nuestros problemas, además de una forma de romper ciertos clichés en torno a nuestra labor como creadoras.

 

1. No, las mujeres no dibujamos diferente.

Nuestras manos son las mismas, tenemos los mismos dedos y capacidad técnica que nuestros compañeros. Abarcamos un espectro muy amplio de estilos. No hay más que ver el virtuoso pincel de Emma Ríos o el humor de Clara Soriano. No creo que tengamos una estética similar, aunque ya hablé, hace algún tiempo, de las cuestiones culturales y educacionales. La que Elisa McCausland llama "programación de género del XXI". Una capitalización artística del mal llamado "humor femenino" que me parece interesante de analizar cómo fenómeno sociológico y mercantil, pero de forma independiente a lo que hoy nos ocupa.

Lo que quiero resaltar en esta respuesta es hay tantas autoras y estilos como los de nuestros compañeros.

Si nadie se cuestiona el hecho de preguntarle a un autor (varón) sobre el "estilo masculino" ¿qué sentido tienen que nos hagan esta pregunta a nosotras?

Insistir en estas preguntas nos limita como creadoras a una estética y nos circunscribe a un público concreto (el femenino). Intentemos no limitar el estilo ni sexualizarlo.

 

2. No, no tengo una sensibilidad diferente

Las hormonas femeninas no controlan mi creatividad. Tampoco creo que ser mujer me de una "visión diferente" de la vida. Al final, la vida y la creación se rigen bajo nuestros actos y los actos no deberían sexualizarse.

No tengo más sensibilidad que mis compañeros. Mis emociones son iguales que las de un hombre, otra cuestión muy distinta es que las manifieste o no por una cuestión cultural.

Lo que quiero decir es que tener cambios hormonales mensuales no me hace más sensible, en el sentido de "sentir" más que mis compañeros. Siento igual que ellos.

Alguien se imagina a Carlos Giménez contestando esto...

Disculpe Sr. Giménez, ¿cree usted que ser varón le aporta una sensibilidad distinta para elaborar su cómic "Paracuellos"?

 

3. No, no prefiero historias cotidianas

No tengo preferencia por temas cotidianos, es más, me encanta la acción, las películas de aventuras y la ciencia ficción es mi religión.

Insisto, se nos enmarca en lo cotidiano desde lo externo. Personalmente no me siento identificada con el fenómeno de la novela gráfica cotidiana ni creo que, por ser mujer, sienta más predilección por ese tema. Si lo he tenido, creo que es producto de una educación sexista.

La ficción no debería sexualizarse. Insistamos en defender la libertad de la ficción, libertad por encima de todas las cosas, incluso la sexual.

 

Bonus track

He conocido de primera mano y gracias a compañeras que han compartido el problema de ser madre creadora. Digo "problema" por qué la mayoría de las veces sale a relucir en sus entrevistas. Mientras a los autores que son padres no les hacen preguntas sobre su paternidad, a las mujeres sí.

¿Por qué enmarcamos a la autora como madre?

Por un lado creo que esta bien visibilizar la maternidad*, pero en preguntas profesionales no creo que venga muy a cuento.

Ser madres no nos hace ser mejor o peor creadoras. Nos afecta, es cierto, pero los padres creadores también les cambia la vida el nacimiento de un hijo. No limitemos a las creadoras como madres antes que como autoras. No hagamos preguntas de conciliación solo a mujeres. Eso nos relega al ámbito doméstico, alimentando el estereotipo de mujer como madre y centro del núcleo familiar.

Por último, a los periodistas solo les pido un poco de sentido común. Dejemos de alimentar estereotipos. Dejemos de alimentar las típicas preguntas que sólo nos hacen más daño. Aprendamos a preguntar, explorar y a investigar, pues la labor de un periodista no deja de ser esa. Navegar en la información para dar a conocer y por qué no, ayudar también a cambiar las cosas.

Como siempre digo, las revoluciones vienen a través de pequeños pasos. Es hora de dar uno. Firme y sincero,  que acabe con esta lacra de preguntas que en lugar de liberarnos, esclavizan más nuestra imagen de creadoras.

 

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*Me parece muy interesante la visibilización como temática, (por ejemplo en el cómic de Spiderman Woman). Sin embargo, en el terreno creativo creo que nos frena y circunscribe a un rol de género cerrado.

Cuestión de actitud

Durante mis años como profesora de ilustración y cómic, uno de los errores más frecuentes con los que me encuentro en clase no está en los dibujos, si no en las actitudes de los alumnos. Es frecuente encontrar quienes creen que lo saben todo, también a monologuistas de su trabajo o alumnos que quieren que les expliques sólo los que a ellos les gusta... por poner solo unos pocos ejemplos.

También me encuentro con alumnos que tienen talento, pero no persisten, por lo que alguien en un principio más mediocre acaba sobresaliendo por su esfuerzo. Lo reconozco, siento mucha simpatía por estos machacas, no puedo evitar sentirme identificada con ellos.  No me considero una persona talentosa, pero si trabajadora.

Me gustaría dedicarles unas palabras a todos esos estudiantes que empiezan su carrera, por si algo de esto les sirve. Igual es directo, pero creo que es útil y puede ayudarles. Ahí va:

No seas idiota. No eres el mejor. No eres un genio. Probablemente hay cien mil personas con más talento que tú. Eres joven, puedes saber dibujar, pero el camino se hace paso a paso y tú sólo acabas de empezar.

No seas soberbio. No desprecies nada. Eso sólo te cerrará puertas. Aprende de todo. Trabaja tus inseguridades, aprende a hacer autocrítica, valora los consejos, no las personas. Pregúntate si lo estás haciendo bien y si no es así, trabaja. Trabaja. Trabaja. Y trabaja.

No te pongas metas altas. No dibujes para ser el mejor. No funciona, te lo digo por experiencia. Solo te generará frustración, stress y presión, por lo que dibujarás peor. Sin embargo si dibujas para pasártelo bien, serás el mejor.

No seas egocéntrico, ten autoconfianza. El egocentrismo es una inseguridad personal, la autoconfianza surge desde el equilibrio. No tienes nada que demostrar. Bueno, sí. Demuéstrate a ti mismo que vales, que peleas y que luchas por mejorar. Por nadie más. Nadie quiere escuchar lo bueno que eres, sólo queremos verlo.

Se trabajador. Se persistente. Cuando alguien quiere algo, tiene que ir a buscarlo. No te duermas en los laureles. Piensa que puede haber un chino (¡con lo currantes que son!) que te de mil vueltas y encima, trabaje muchas más horas que tú… ¡así que empieza ya!

No quiero ponerme muy dura, pero creo que si volviera atrás y me encontrara con mi yo de hace diez años (esa Carla insegura pero llena de ganas de vivir del cómic)  le diría todas estas cosas y también le daría algún que otro coscorrón. Por suerte o por desgracia, la vida enseña a base de leches y he aprendido algunas lecciones (y lo que me queda).

Lo que quiero decirte es que eres joven, tienes energía, tienes ganas, tienes muchas cosas que descubrir y contar. Estas en la mejor parte de tu carrera. Disfrútalo desde la humildad de saber que no eres el mejor, pero también desde el entusiasmo por los dibujos que están por llegar.